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jueves, 27 de agosto de 2026

Inmortal en sus reflejos

 Porque la biología otorga la vida, pero son las acciones, el cuidado y el afecto diario los que verdaderamente otorgan el título de padre.


"Para Fernando, Gabriel, Agustín y Mariana: El hilo invisible que nos une viene de lejos. Gracias por ser el reflejo vivo del amor de mi padre y por transmitir esa misma tibieza a mis nietos."














Inmortal en sus reflejos


Te busco en el tiempo, papá,

y te encuentro vivo, multiplicado,

repartido en la sangre de los míos.

¿Cómo podría olvidarte?

Si un pedacito de ti respira en el pensamiento de Fernando,

si tu forma de mirar el mundo despierta en los gestos de Gabriel,

si habitas intacto en la mirada profunda de Agustín

y te haces ley en el carácter firme de Mariana.

Estás aquí, habitando esta cadena de herencias.

El ciclo se completa y la memoria se vuelve presente

cuando veo a mis hijos jugar con los suyos, mis nietos,

repitiendo exactamente los mismos juegos que tú inventabas para nosotros.

Es tu propio amor el que viaja en el tiempo, reflejado

en las caricias y en los abrazos tibios que hoy nacen de sus brazos.

Estás ahí también cuando la infancia desafía las reglas,

en ese regaño compartido que les hace fruncir el ceño,

en la potencia de la voz de mis hijos cuando hace falta ordenar algo

con esa extraña y perfecta unión

de firmeza absoluta y ternura profunda que de ti heredaron.

Hoy que el tiempo me ha dado tu misma perspectiva,

al fin comprendo el fondo de tus días,

tu única intención siempre fue protegerme,

armar un escudo contra el viento del mundo y ser, con tus luces y tus sombras,

el padre que yo siempre necesité.

No te has ido, papá,

te has vuelto eterno en el eco de mis hijos y en la risa de mis nietos.

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