A mí me gusta leer, escribir, soñar, inventar juegos y hacer cosquillas. Me encanta inventar historias y cuentos, y ver sus caritas sonrientes, sus gestos, sus ideas y sus descubrimientos; ver lo que a veces es tan evidente y no vemos. Me gusta ser una niña más: cuidarlos, mimarlos, decirles "te amo", abrazarlos y besarlos. Ya saben, me gusta ser mamá, abuela, tía y niñera, pero mucho, mucho más me gusta ser una más de ellos. Jugar en el piso, saltar en la cama, hacer castillos con arena y ramitas, coleccionar piedritas y plumas, y hacer collares, pulseras, cinturones y atrapasueños.
También me gusta bordar, cocinar, hacer galletitas y pasteles, tejer, pintar en las paredes, llenar cuadernos de dibujos, jugar a la pelota y a las escondidas, aprender otros idiomas y dormir abrazaditos.
Estudié para maestra, estudié peluquería y estudié química, pero no vivo de eso, sino de abrir la puerta y salir a jugar. Así que sí, soy feliz, muy feliz, aunque a veces me ponen triste algunas cosas que viví y algunas personas que perdí en el camino. Siempre me gustó escribir, pero bueno... yo y mis "peros".
Cuando empecé a escribir conscientemente fue cuando murió mi mamá. Ah, pero esa es otra historia, hermosa pero muy dolorosa. Como ven, escribo con las ideas atropellando las palabras. Alguien me dijo una vez que escribo como un vómito; igual, sigo vomitando.