Los muertos volvieron a sus tumbas.
Los fantasmas se durmieron en sus sueños.
Los enamorados se olvidaron de sus amores.
Los poetas siguieron escribiéndole a su musa inexistente.
Los cafeteros ya no toman café, ahora toman silencios.
La música sigue corriendo como agua fresca, tratando de apagar el fuego de la princesa.
La luna se esconde entre nubes oscuras de hielos y tormentas, mientras la tierra le roba la luz de su sol.
Todo pasa... y el sonido del eco es el hueco en tu interior.
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