Te amo así como se ama el aire que respiramos
sin darnos cuenta de su necesidad y existencia,
no con ese amor loco, revoltoso
sino con ese otro tranquilo
que se mete en el alma
como un soplo de energía
que desordena todos tus espacios
y me hace sonreír como una tonta
sólo al imaginar tu sonrisa.
Tu nombre
fluye a borbotones por mi sangre
como una abeja
libando de todos mis poros la alegría.
Tu nombre se instala en mis ojos
y cada vez que lo escucho
me deja un sabor dulce.
Hay días donde la mente
corre alocada y te olvida
y aún así una pequeña lucecita
se enciende cuando mí silencio
sin querer te nombra.
En el humo del café
llegas envuelto
en siluetas que se esfuman
cómo vos
cada vez que quiero besarte y no puedo.
La mañana pasa lenta
cuando recuerdo tu abrazo fuerte y tibio.
El amor es esa cosa que no tiene explicación.
Es un destino incierto,
es un instante eterno,
es un colibrí detenido en el aire
que huele a vos.
Te amo cuando estás aquí a mí lado
y cuando te escapas
por las calles de tus pensamiento
sin rumbo fijo, también.
Tu ausencia existe en mí mundo
como el mar rompiendo contra los acantilados
Verte llegar es mí sueño
ese del que no quiero despertar jamás
Amarte es este caos
que aveces crece como una enredadera
aprisionando mis neuronas
Si alguna vez preguntas
y quieres saber de mí
te diré que estás
en todas las letras
que me susurran tu nombre
y en todas las voces que acarician
mi memoria empañada de nostalgia.

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