Carta a Dios
Señor:
Anoche el insomnio se adueñó de mis horas mientras mi pensamiento se perdía en vos. En medio del silencio, mi alma se encendió en un reclamo desvelado y te hablé con la confianza de quien le habla a su viejo confidente.
Te pregunté, mi Dios, por qué sometés mi espíritu a semejante prueba. ¿Por qué, cada vez que intento huir de tus brazos en busca de libertad, me encadenás de vuelta con el peso de la culpa? Te siento omnipresente; basta con que me aleje un milímetro para que tus señales salgan al encuentro en el camino, advirtiéndome que es hora de volver.
Me diste el frío discernimiento, las armas y las estrategias para ejecutar la venganza, pero al final mis manos tiemblan y no puedo. Me contengo porque, a pesar de mis rebeliones, sigo siendo tuya.
¿Hasta cuándo vas a hacer que sufra? Vos, que te proclamás el guardián de nuestra alegría y decís que querés la felicidad de todos, ¿por qué permitís que mi corazón se quiebre de esta manera?
Con devoción y dolor.
Tuya siempre Alicia.
Tuya siempre Alicia.
Debe tener el buzón lleno. A mi, hace mucho que no me escucha(a decir verdad nunca lo ha hecho)... Pero a vos, ojalá que te escuche...
ResponderEliminarUn saludo desde el otro lado del pozo.
Atte La Gaga.
amor que es de su vida? ya se olvido de su flor de acacia ?mi loco bello se le extraña por mi jardin
ResponderEliminarhablare con el viejito ¿como que no me lo escucha? ya mismo le voy a exigir que le de una audiencia jeje vengase para mi jardin que aqui siempre habra un abrazo y un pecho palpitando por ud besos gracias por dejar sus huellas en mis memorias