Cuando me miras,
mi caracol late de ansiedad, anhelando tu corriente marina
y sigue latiendo, aún, después de alcanzarte en el infinito.
Cuando me miras,
mis mejillas se encienden
de arreboles,
las cicatrices se desvanecen
y la lluvia primaveral, humedece
los pliegues dormidos,
dejando el cuerpo desnudo
y el alma en libertad.
Cuando me miras,
me disuelvo en tu arcoíris,
soy un rompecabezas
y mi última pieza eres tú,
tú, alumbrando
el sendero tibio, que trepa
desde tu piel hasta mi alma.
Cuando me miras,
eres la tibieza de mi almohada,
el edredón de sueños,
en mis noches empapadas.
Qué conjuro hiciste para tenerme atrapada?
o acaso fue mi hechizo el que te tiene aprisionado?
Cuando me miras,
entre tu boca y la mia,
hay un suspiro entrecortado,
una danza de salivas y huellas ardientes,
un aleteo de luciérnagas,
que hace cosquillas
al caracol de mi cascada.
Cuando me miras,
un delfín navega
entre mis olas de fuego,
surca los laberintos salados,
cabalga tu otoño entre mis humedades,
cuando tus ojos y los mios
se vuelven canto,
abrasando el silencio,
hasta que la luna
inclina los párpados del sol.
Andrea Zeballos (AGP)
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